El BBVA Research ha mejorado su previsión de crecimiento para este año en el Estado en dos décimas, hasta el 4,6 %, y también la de 2023, que pasa del 1 % al 1,2 %, ya que la economía «resiste mejor de lo esperado», aunque no se descarta que el PIB «se contraiga durante los próximos meses».

La entidad ha presentado este jueves la última edición de su informe «Situación España», que espera «entre un estancamiento y un moderado crecimiento» en el último trimestre de este año y «una caída de la actividad» en el primero de 2023, aunque «los factores de riesgo siguen siendo numerosos».

Entre ellos, según ha explicado el director del BBVA Research y economista jefe del Grupo BBVA, Jorge Sicilia, «la entrada en recesión de la eurozona y el agotamiento de la recuperación del turismo», dos factores que harán que «la contribución al crecimiento de la demanda externa sea negativa en 2023 y 2024».

Ante esta situación, Sicilia ha apostado por gastar bien y al ritmo adecuado los fondos europeos, tratar de acelerar su impacto, apoyar las reformas estructurales y prestar más atención al proceso de consolidación fiscal, además de adecuar el capital humano a las necesidades de las empresas.

Sobre la previsión de crecimiento para este año, el informe apunta a un incremento del 4,6 % y se basa en dos elementos: el consumo privado -financiado por la utilización de la riqueza acumulada por las familias desde 2020- y las exportaciones de bienes, que continúan apoyando la demanda.

Además, destacan que el empleo está teniendo «un comportamiento atípicamente positivo en la parte final del año» y que la inversión en maquinaria y equipo también creció, impulsada por la flexibilización de las restricciones que han estado afectando al sector de la automoción.

El próximo año la economía crecerá un 1,2 %, dos décimas más de lo que se preveía en las previsiones anteriores, ya que han surgido otros elementos que mejoran las perspectivas a corto plazo, como la reducción del precio del gas o la recuperación en la venta de automóviles (podría crecer entre un 10 y un 25 % en 2023).

Respecto a 2024, una mayor ejecución de los fondos europeos y la menor incertidumbre que afectará a familias y empresas impulsará el crecimiento hasta el 3,4 %, mientras que la inflación se situará en el 2,8 % y la tasa de paro en el 11,4 %.

El BBVA Research prevé que la inflación se sitúe en el 8,5 % este año y en el 4 % en 2023, una evolución basada en la reducción del precio del gas y del combustible; la desaparición de los cuellos de botella y una desaceleración de la demanda interna.

Sicilia ha añadido que también el ajuste monetario «bastante agresivo» llevado a cabo por el Banco Central Europeo ha contenido la inflación, una medida que «tiene que continuar», aunque se esperan subidas menores en los próximos meses.

Sobre la inflación subyacente, el informe indica que «va a tardar en reducirse de manera tan importante» como se va a ver en el componente general.

El responsable de Análisis Económico del BBVA Research, Rafael Doménech, ha insistido en que se deben «evitar los efectos de segunda ronda», algo que no ha ocurrido hasta ahora y tampoco se espera en el próximo año teniendo en cuenta que las revisiones salariales se sitúan en el entorno del 4 %, «muy por debajo de la inflación».

El BBVA Research ha llamado la atención sobre la reducción del desequilibrio en las cuentas públicas, que ha alcanzado niveles similares a los observados antes de la pandemia, pero con un gasto considerablemente mayor.

Los expertos insisten en la necesidad de tener un plan a medio y largo plazo para reducir la deuda, en un entorno de futuros aumentos adicionales del gasto provocados por el incremento en los tipos de interés y el envejecimiento de la población, que «debe ser transparente y diseñado para limitar su impacto en el crecimiento económico».

Preguntado por la subida del salario mínimo interprofesional (SMI), Doménech ha dicho que hay que ser «cuidadosos para minimizar el impacto que pueda tener en la creación de empleo» y ha remarcado que no se debe perder de vista que en algunas regiones ya ha sobrepasado el objetivo de situarse en el 60 % del salario medio.

Además, ha recordado que existen «otras políticas de rentas que también son importantes», como las ayudas a través de complementos salariales -financiadas con fondos públicos-, y que pueden funcionar «para algunos colectivos, sobre todo aquellos más vulnerables».